La literatura deja huellas

Es maravilloso poder contar con esta herramienta que sirve de puente entre los escritores y nuestro corazón. La literatura es mucho más que un área de conocimientos, es la realidad de nuestra mente y la viva expresión de lo que sentimos.

En este blog encontraremos material de vital ayuda para lograr alcanzar con total éxito nuestra meta académica.

No lo pierdas de vista.


martes, 11 de enero de 2011

Biografía de William Shakespeare

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William Shakespeare (también deletreado Shakspere, Shaksper y Shake-speare, porque la grafía en tiempos isabelinos no era ni fija ni absoluta) nació en Stratford-upon-Avon, en abril de 1564. Fue el tercero de los ocho hijos que tuvieron John Shakespeare, un próspero comerciante que llegó a alcanzar una destacada posición en el municipio, y Mary Arden, que descendía de una familia de abolengo.
Nació cuando su familia vivía en la calle Henley de Stratford; no se conoce el día exacto, puesto que entonces sólo se hacía el acta del bautismo, el 26 de abril en este caso, por lo que es de suponer que nacería algunos días antes y no más de una semana, según era lo corriente; la tradición ha venido fijando como fecha de su natalicio el 23 de abril, festividad de San Jorge, tal vez por analogía con el día de su muerte, otro 23 de abril, en 1616, pero esta datación no se sustenta en ningún documento.
El padre de Shakespeare, que se encontraba en la cumbre de su prosperidad cuando nació William, cayó poco después en desgracia. Acusado de comercio ilegal de lana, perdió su posición destacada en el gobierno del municipio. Se ha apuntado también que tal vez tuvo que ver en su procesamiento una posible afinidad con la fe católica, por ambas partes de la familia.
William Shakespeare cursó probablemente sus primeros estudios en la escuela primaria local, la Stratford Grammar School, en el centro de su ciudad natal, lo que debió haberle aportado una educación intensiva en gramática y literatura latinas. A pesar de que la calidad de las escuelas gramaticales en el período isabelino era bastante irregular, existen indicios en el sentido de que la de Stratford era bastante buena. La asistencia de Shakespeare a esta escuela es mera conjetura, basada en el hecho de que legalmente tenía derecho a educación gratuita por ser el hijo de un alto cargo del gobierno local. No obstante, no existe ningún documento que lo acredite, ya que los archivos parroquiales se han perdido. En esa época estaba dirigida por John Cotton, maestro de amplia formación humanística y supuestamente católico; una Grammar School (equivalente a un estudio de gramática del XVI español o al actual bachillerato) impartía enseñanzas desde los ocho hasta los quince años y la educación se centraba en el aprendizaje del latín; en los niveles superiores el uso del inglés estaba prohibido para fomentar la soltura en la lengua latina; prevalecía el estudio de la obra de Esopo traducida al latín, de Ovidio y de Virgilio, autores estos que Shakespeare conocía.
El 28 de noviembre de 1582, cuando tenía 18 años de edad, Shakespeare contrajo matrimonio con Anne Hathaway, de 26, originaria de Temple Grafton, localidad próxima a Stratford. Dos vecinos de Anne, Fulk Sandalls y John Richardson, atestiguaron que no existían impedimentos para la ceremonia. Parece que había prisa en concertar la boda, tal vez porque Anne estaba embarazada de tres meses. Tras su matrimonio, apenas hay huellas de William Shakespeare en los registros históricos, hasta que hace su aparición en la escena teatral londinense. El 26 de mayo de 1583, la hija primogénita de la pareja, Susanna, fue bautizada en Stratford. Un hijo, Hamnet, y otra hija, Judith, nacidos mellizos, fueron asimismo bautizados poco después, el 2 de febrero de 1585; Hamnet murió a los once años, y solamente llegaron a la edad adulta sus hijas. A juzgar por el testamento del dramaturgo, que se muestra algo desdeñoso con Anne Hathaway, el matrimonio no estaba bien avenido.
Los últimos años de la década de 1580 son conocidos como los 'años perdidos' del dramaturgo, ya que no hay evidencias que permitan conocer dónde estuvo, o por qué razón decidió trasladarse de Stratford a Londres. Según una leyenda que actualmente resulta poco creíble, fue sorprendido cazando ciervos en el parque de Sir Thomas Lucy, el juez local, y se vio obligado a huir. Según otra hipótesis, pudo haberse unido a la compañía teatral Lord Chamberlain's Men a su paso por Stratford. Un biógrafo del siglo XVII, John Aubrey, recoge el testimonio del hijo de uno de los compañeros del escritor, según el cual Shakespeare habría pasado algún tiempo como maestro rural.
Londres y su paso por el teatro
Hacia 1592 Shakespeare se encontraba ya en Londres trabajando como dramaturgo, y era lo suficientemente conocido como para merecer una desdeñosa descripción de Robert Greene, quien lo retrata como "un grajo arribista, embellecido con nuestras plumas, que con su corazón de tigre envuelto en piel de comediante se cree capaz de impresionar con un verso blanco como el mejor de vosotros", y dice también que "se tiene por el único sacude-escenas del país" (en el original, Greene usa la palabra shake-scene, aludiendo tanto a la reputación del autor como a su apellido, en un juego de paronomasia).
En 1596, con sólo once años de edad, murió Hamnet, único hijo varón del escritor, quien fue enterrado en Stratford el 11 de agosto de ese mismo año. Algunos críticos han sostenido que la muerte de su hijo pudo haber inspirado a Shakespeare la composición de Hamlet (hacia 1601), reescritura de una obra más antigua que, por desgracia, no ha sobrevivido.
Hacia 1598 Shakespeare había trasladado su residencia a la parroquia de St. Helen, en Bishopsgate. Su nombre encabeza la lista de actores en la obra Cada cual según su humor (Every Man in His Humour), de Ben Jonson.
Pronto se convertiría en actor, escritor, y, finalmente, copropietario de la compañía teatral conocida como Lord Chamberlain's Men, que recibía su nombre, al igual que otras de la época, de su aristocrático mecenas, el lord chambelán (Lord Chamberlain). La compañía alcanzaría tal popularidad que, tras la muerte de Isabel I y la subida al trono de Jacobo I Stuart, el nuevo monarca la tomaría bajo su protección, pasando a denominarse los King's Men (Hombres del rey).
En 1604, Shakespeare hizo de casamentero para la hija de su casero. Documentación legal de 1612, cuando el caso fue llevado a juicio, muestra que en 1604, Shakespeare había sido arrendatario de Christopher Mountjoy, un artesano hugonote del noroeste de Londres. El aprendiz de Mountjoy, Stephen Belott, tenía intenciones de casarse con la hija de su maestro, por lo que el dramaturgo fue elegido como intermediario para ayudar a negociar los detalles de la dote. Gracias a los servicios de Shakespeare, se llevó a efecto el matrimonio, pero ocho años más tarde Belott demandó a su suegro por no hacer entrega de la totalidad de la suma acordada en concepto de dote. El escritor fue convocado a testificar, mas no recordaba el monto que había propuesto.
Existen varios documentos referentes a asuntos legales y transacciones comerciales que demuestran que en su etapa londinense Shakespeare se enriqueció lo suficiente como para comprar una propiedad en Blackfriars y convertirse en el propietario de la segunda casa más grande de Stratford.
Últimos años
New Place, Stratford-upon-Avon, construida en el sitio de la casa de Shakespeare.Shakespeare se retiró a su pueblo natal en 1611, pero se vio metido en diversos pleitos, como por ejemplo un litigio respecto al cercado de tierras comunales que, si por un lado fomentaba la existencia de pasto para la cría de ovejas, por otro condenaba a los pobres arrebatándoles su única fuente de subsistencia. Como el escritor tenía cierto interés económico en tales propiedades, para disgusto de algunos tomó una posición neutral que sólo aseguraba su propio beneficio. En marzo de 1613 hizo su última adquisición, no en su pueblo, sino en Londres, comprando por 140 libras una casa con corral cerca del teatro de Blackfriars, de cuya suma sólo pagó en el acto sesenta libras, pues al día siguiente hipotecó la casa por el resto al vendedor. Por cierto que Shakespeare no hizo la compra a su solo nombre, sino que asoció los de William Johnson, John Jackson y John Hemynge, este último uno de los actores que promovieron la edición del First folio. El efecto legal de este procedimiento, según escribe el gran biógrafo de Shakespeare Sidney Lee, "era privar a su mujer, en caso de que sobreviviera, del derecho de percibir sobre esta propiedad el dote de viuda"; pero pocos meses después aconteció un desastre: se incendió el Teatro del Globo, y con él todos los manuscritos del dramaturgo, junto con su comedia Cardenio, inspirada en un episodio de Don Quijote de La Mancha; se sabe de esta obra porque el 9 de septiembre de 1653 el editor Humphrey Maseley obtuvo licencia para la publicación de una obra que describe como Historia de Cardenio, por Fletcher y Shakespeare; el citado Sidney Lee dice que ningún drama de este título ha llegado hasta nuestros días y que probablemente haya que identificarlo con la pérdida comedia llamada Cardenno o Cardenna, que fue representada dos veces ante la Corte por la compañía de Shakespeare, la primera en febrero de 1613, con ocasión de las fiestas por el matrimonio de la princesa Isabel, y la segunda en 8 de junio, ante el embajador del Duque de Saboya, esto es, pocos días antes de incendiarse el teatro de El Globo.
En las últimas semanas de la vida de Shakespeare, el hombre que iba a casarse con su hija Judith — un tabernero de nombre Thomas Quiney — fue acusado de promiscuidad ante el tribunal eclesiástico local. Una mujer llamada Margaret Wheeler había dado a luz a un niño, y afirmó que Quiney era el padre. Tanto la mujer como su hijo murieron al poco tiempo. Esto afectó, no obstante, a la reputación del futuro yerno del escritor, y Shakespeare revisó su testamento para salvaguardar la herencia de su hija de los problemas legales que Quiney pudiese tener.
Shakespeare falleció el 23 de abril de 1616. Estuvo casado con Anne hasta su muerte, y le sobrevivieron dos hijas, Susannah y Judith. La primera se casó con el doctor John Hall. Sin embargo, ni los hijos de Susannah ni los de Judith tuvieron descendencia, por lo que no existe en la actualidad ningún descendiente vivo del escritor. Se rumoreó, sin embargo, que Shakespeare era el verdadero padre de su ahijado, William Davenant.
Siempre se ha tendido a asociar la muerte de Shakespeare con la bebida, —murió, según los comentarios más difundidos, como resultado de una fuerte fiebre, producto de su estado de embriaguez—. Al parecer, el dramaturgo se habría reunido con Ben Jonson y Michael Drayton para festejar con sus colegas algunas nuevas ideas literarias. Investigaciones recientes llevadas a cabo por científicos alemanes afirman que es muy posible que el escritor inglés padeciera de cáncer.
Los restos de Shakespeare fueron sepultados en el presbiterio de la iglesia de la Santísima Trinidad (Holy Trinity Church) de Stratford. El honor de ser enterrado en el presbiterio, cerca del altar mayor de la iglesia, no se debió a su prestigio como dramaturgo, sino a la compra de un diezmo de la iglesia por 440 libras (una suma considerable en la época). El monumento funerario de Shakespeare, erigido por su familia sobre la pared cercana a su tumba, lo muestra en actitud de escribir, y cada año, en la conmemoración de su nacimiento, se le coloca en la mano una nueva pluma de ave.
Monumento funerario de Shakespeare, en la Holy Trinity Church de Stratford.Era costumbre en esa época, cuando había necesidad de espacio para nuevas sepulturas, vaciar las antiguas, y trasladar sus contenidos a un osario cercano. Tal vez temiendo que sus restos pudieran ser exhumados, según la Enciclopedia Británica, el propio Shakespeare habría compuesto el siguiente epitafio para su lápida:
Buen amigo, por Jesús, abstente
de cavar el polvo aquí encerrado.
Bendito sea el hombre que respete estas piedras,
y maldito el que remueva mis huesos.
Una leyenda afirma que las obras inéditas de Shakespeare yacen con él en su tumba. Nadie se ha atrevido a comprobar la veracidad de la leyenda, tal vez por miedo a la maldición del citado epitafio.
Se desconoce cuál entre todos los retratos que existen de Shakespeare es el más fiel a la imagen del escritor, ya que muchos de ellos son falsos y pintados a posteriori a partir del grabado del First folio. El llamado "retrato Chandos", que data de entre 1600 y 1610, en la National Portrait Gallery (en Londres), se considera el más acertado. En él aparece el autor a los cuarenta años, aproximadamente, con barba y un aro dorado en la oreja derecha

jueves, 7 de octubre de 2010

Los dioses griegos

En la mitología griega, los dioses olímpicos son los principales dioses del panteón griego, que moraban en la cima del monte Olimpo, el más alto de Grecia. Hubo, en diferentes épocas, catorce dioses diferentes reconocidos como olímpicos.
Los olímpicos ganaron su supremacía en el mundo de los dioses gracias a que Zeus llevó a sus hermanos a la victoria en la guerra contra los Titanes. Zeus, Poseidón, Deméter, Hestia, Hades y Hera eran hermanos, y esta última era también la esposa de Zeus. Todos los demás olímpicos son normalmente considerados hijos de Zeus: Ares y Hefesto con Hera, Artemisa y Apolo con Leto, Afrodita con Dione, Hermes con Maia, Dioniso con la mortal Sémele y Atenea con Metis, aunque a veces se considera que esta última nació sólo de Zeus y, como venganza, Hera engendró sola a Hefesto. Cuando Afrodita no es incluida entre los olímpicos, se considera que nació de la espuma provocada en el mar (el dios Ponto) por la sangre que derramó Crono al castrar a Urano, su padre.
Hera es la consorte de Zeus, reina de los dioses, la diosa del matrimonio y la fidelidad y del rayo.
Poseidón controla los mares y océanos, provoca los terremotos.
Hades es el dios del inframundo y de los muertos sobre los que el reina.
Deméter es la diosa de la tierra, las flores y las plantas, la comida, y la agricultura.
Hestia es la diosa del fuego del hogar, en las celebraciones se le rendía culto antes que Zeus para bendecir los hogares de los presentes.
Atenea es la diosa de la sabiduría, la educación y la guerra; es la protectora de los héroes y patrona de los artesanos.
Afrodita es la diosa de amor, la belleza femenina, la pasión y la sexualidad
Ares es el dios de la guerra, la crueldad y del asesinato.
Artemisa es la diosa de la luna, caza, la fertilidad, los animales, la castidad y las amazonas
Hefesto es el dios del fuego, la fragua, el trabajo manual, los artesanos y las armas.
Apolo es el dios del sol, la danza, las artes, la música, la arquería, la prudencia, las profecías, la medicina y la belleza masculina.
Hermes es el dios mensajero; también de la orientación, los viajeros, los pastores, los ladrones, el consuelo, las reuniones y el guía de las almas al Inframundo.
Dioniso es el dios más joven del panteón, y el dios del vino, la naturaleza en estado salvaje y la sexualidad abierta.

Mapa de la Grecia antigua

Identifica en el mapa el recorrido de Ulises y las principales ciudades mencionadas en La Odisea

Homero, autor de La Ilíada y La Odisea

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Homero ( siglo VIII a. C.) es el nombre dado al poeta y rapsoda griego antiguo al que tradicionalmente se le atribuye la autoría de las principales poesías épicas griegas — la Ilíada y la Odisea—. Desde el periodo helenístico se ha cuestionado si el autor de ambas obras épicas fue la misma persona; sin embargo, anteriormente no sólo no existían estas dudas sino que la Ilíada y la Odisea eran considerados relatos históricos reales.
En la figura de Homero confluyen realidad y leyenda. La tradición sostenía que Homero era ciego y varios lugares reclamaban ser su lugar de nacimiento: Quíos, Esmirna, Colofón, Atenas, Argos, Rodas, Salamina, Pilos, Cumas e Ítaca.
Cuestión Homérica
Se denomina cuestión homérica a una serie de incógnitas planteadas en torno a los poemas homéricos. Entre los interrogantes más debatidos se encuentran quién o quiénes fueron sus autores y de qué modo fueron elaborados.

Introducción a la lectura de La Odisea

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La Odisea es un poema épico griego compuesto por 24 cantos, atribuido al poeta griego Homero. Se cree que fue escrito en el siglo VIII a. C., en los asentamientos que Grecia tenía en la costa oeste del Asia Menor (actual Turquía asiática). Según otros autores, la Odisea se completa en el siglo VII a. C. a partir de poemas que sólo describían partes de la obra actual. Fue originalmente escrita en lo que se ha llamado dialecto homérico. Narra la vuelta a casa del héroe griego Odiseo (Ulises en latín) tras la Guerra de Troya. Odiseo tarda diez años en regresar a la isla de Ítaca, donde poseía el título de rey, período durante el cual su hijo Telémaco y su esposa Penélope han de tolerar en su palacio a los pretendientes que buscan desposarla (pues ya creían muerto a Odiseo), al mismo tiempo que consumen los bienes de la familia.
La mejor arma de Odiseo es su astucia. Gracias a su inteligencia —además de la ayuda provista por Palas Atenea, hija de Zeus Cronida— es capaz de escapar de los continuos problemas a los que ha de enfrentarse por designio de los dioses. Para esto, planea diversas artimañas, bien sean físicas —como pueden serlo disfraces— o con audaces y engañosos discursos de los que se vale para conseguir sus objetivos.
La obra consta de 24 cantos. Al igual que muchos poemas épicos antiguos, comienza in medias res, lo cual significa que empieza en mitad de la historia, contando los hechos anteriores a base de recuerdos o narraciones del propio Odiseo. El poema está dividido en tres partes. En la Telemaquia (cantos del I al IV) se describe la situación de Ítaca con la ausencia de su rey, el sufrimiento de Telémaco y Penélope debido a los pretendientes, y cómo el joven emprende un viaje en busca de su padre. En el regreso de Odiseo (cantos del V al XII) Odiseo llega a la corte del rey Alcínoo y narra todas sus aventuras desde que salió de Troya. Finalmente, en la venganza de Odiseo (cantos del XIII al XXIV), se describe el regreso a la isla, el reconocimiento por alguno de sus esclavos y su hijo, y cómo Odiseo se venga de los pretendientes matándolos a todos. Tras aquello, Odiseo es reconocido por su esposa Penélope y recupera su reino. Por último, se firma la paz entre todos los itacenses.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Acerca de "Los platos del diablo" de Eduardo Liendo

Comentarios:
"Los Platos del diablo nos muestra a la Literatura reflexionando sobre sí misma. Esto le brinda al libro de Liendo una gran actualidad, no desvinculado de las preocupaciones y logros formales desarrollados por la ya madura novelística latinoamericana". Sael Ibáñez (Alfaguara)

Esta novela aborda el tema espinoso del plagio. Su contundente éxito es consecuencia de la pericia sorprendente con la que el autor logra articular una intriga cuya seducción no decae nunca, llevada de la mano por una prosa limpia, precisa y mordaz.
( Monte Ávila editores, 4ª ed., 1997. 1ª reimp., 2000. 130 pp.)

Entrevista
Por Héctor Torres y Lennis Rojas

En su novela "Los platos del Diablo" se presenta un interesante diálogo imaginario entre Oscar Wilde y Jean-Paul Sartre. De alguna manera Sartre representa a la literatura de "Compromiso Social" de los sesenta, mientras que Wilde simboliza la literatura del "Arte por el arte" de los setenta. ¿Dónde está el punto de equilibrio de la función social de la literatura?
Yo, en la medida en que me aproximo más a una interpretación de lo que puede ser la escritura literaria, he llegado al convencimiento de que el primer deber del escritor es hacerlo lo mejor que le sea posible. Todo lo demás está dado por extensión. Hay escritores que le gusta establecer un compromiso social y de hecho lo hacen, y otros que no; pero en definitiva lo importante es la obra. En una oportunidad le oí decir a Alejo Carpentier algo que me parece absolutamente cierto: "Es preferible una novela policial lograda a una epopeya fallida". Todo está en el resultado.

Usted tiene un sólo libro de cuentos publicado, mientras que ha editado cinco novelas ¿Por qué, a pesar de dominar la forma, trabaja tan poco el cuento?
Yo tengo la tentación de la novela, y sobre todo la tentación de la novela breve, aunque en alguna ocasión Augusto Monterroso dijo que el gran sueño de un escritor de textos breves es escribir una novela larga, pero creo que es el género que más me interesa. En cuanto al cuento te confieso que implica un esfuerzo enorme para lograr unas poquitas páginas; hay que ser medio masoquista para escribir cuentos, porque el trabajo se multiplica y las páginas no rinden.

¿Escribe entonces minicuentos para demostrar que puede escribir con rigurosa concisión?
Bueno, yo me precio de ser un escritor intenso en el sentido de que la síntesis se me da como algo normal, casi espontáneo; o sea, yo tengo que luchar contra mi propensión a ser demasiado sintético. Incluso hay lectores que me exigen que escriba de una manera más abundante. Pero a lo mejor tienes razón, porque en el momento que yo escribí los cuentos de "El Cocodrilo Rojo", era bastante más joven que ahora; creo que la mayoría se corresponden a la época en que yo visitaba al "Taller Calicanto", en la casa de Antonia Palacios. Uno de los ejercicios literarios que se acostumbran en los talleres son los textos breves y brevísimos, y de esos textos algunos los incorporé al libro.

Cuando se sienta a escribir ¿Cómo y cuándo sabe que el material que tiene entre manos va a ser un cuento o una novela?
Yo siempre me siento con la esperanza de escribir una novela, lo que ocurre es que a veces se desinfla o desaparece del todo, y sólo queda como una ensoñación, que en los últimos meses me ocurre bastante. Por eso ahora no me aventuro a decir que estoy escribiendo un determinado asunto hasta lograr un borrador, porque ya no confío en las primeras impresiones acerca de una historia. Pero tengo tiempo que no digo "voy a escribir un cuento". Va a llegar un momento en que lo haga, pero en este momento no, porque no estoy escribiendo para revistas, ni para suplementos literarios que es una vía. Y la otra vía (acumular un libro de cuentos) sería para mí algo maratónico; esperar a tener reunidos diez, doce cuentos, es una cosa de varios años. Creo que con más facilidad podría lograr en ese mismo lapso una novela breve.

¿A qué se debe que, a pesar de haber tenido un número importante de novelistas reconocidos en el pasado, ahora tengamos tan pocos?
Yo no creo que tengamos poco novelistas, lo que ocurre es que a este país le encantan los muertos; para incluir un nuevo creador a nuestro inventario de personalidades ilustres de la literatura, tenemos que tenerlo difunto; pero yo creo que tenemos buenos novelistas que están vivos y tienen una obra magnífica. Para citarte uno que vive en este estado: Orlando Chirinos es un excelente novelista, cuando se muera lo vamos a decir en letras mayúsculas.

¿Cuáles considera que son los más destacados de la Venezuela actual?
Bueno, hay muchos. Aunque yo me había prometido no hacer inventarios, porque es fastidioso. Yo respondo por mi propio trabajo narrativo. Pero no es autosuficiencia, ni mezquindad, lo que pasa es que no soy crítico de oficio. Yo creo que Venezuela tiene ahora una cantidad enorme de novelistas y cuentistas, la mayoría de ellos relativamente jóvenes. Y no hablemos de poetas, porque tenemos excelentes poetas. Venezuela siempre ha producido una enorme cantidad de poetas de alta calidad. Se puede apostar perfectamente a un buen momento de la literatura venezolana.

Una de las características del cine venezolano es la ausencia de buenos guiones; por eso nuestra literatura puede ser una fuente útil para el cine ¿Cómo juzga el resultado de la cinta de Thaelman Urgellez "Los platos del diablo"?
Mira, ahí si no me gustaría opinar mucho, porque yo tengo una relación de gratitud esencial con Thaelman Urgellez, porque eso de que alguien se aventure a tomar un texto tuyo para realizar una versión cinematográfica, ya de por sí representa una suerte de homenaje o de reconocimiento, que no debería mal pagar con una crítica adversa a su resultado. Entonces yo prefiero eximirme de ese criterio. A mí me parece que él hizo un interesante trabajo, y además tengo una gran estimación por los actores que participaron allí.

Pero, ¿le gustó la pelicula?
Es un juicio que le dejo a los espectadores, porque me he encontrado con opiniones sobre la película de gente que sabe de cine y que tiene un juicio crítico y la ponderan muchísimo, les resulta una buena película. Fuí invitado a verla en la Universidad de Colorado, en los Estados Unidos, con una gente que no es venezolana y no tiene prejuicios al respecto. Algunos veían sus limitaciones pero reconocían un trabajo interesante. Y como no eran amigos ni enemigos de Thaelman, era un juicio más o menos ponderado.

Tratando de ser objetivo ¿Qué tanto se ajusta al espíritu de la novela la actuación de Mimí Lazo y Gustavo Rodriguez?
Mira, uno tiene que acostumbrarse a considerar que un texto literario es un texto literario, y una película es una película; es una cosa diferente. En todo caso es una versión, una recreación. Y el caso que tú me preguntas, por ejemplo, el personaje de Mimí, practicamente no existe como tal en el libro, proque es una incorporación de algunos elementos que hace Edilio Peña (el guionista) y Thaelman.

¿No siente terror de que su obra sea lectura obligada en el sistema de educación oficial venezolano? ¿No puede eso generar a futuro un rechazo de los lectores a su obra?
No, todo lo contrario; yo me siento un escritor muy afortunado de que la obra mía sea leída por cantidad de jóvenes en el bachillerato y en la universidad; y no creo que eso implique rechazo de la obra. Las obras deben defenderse solas. Los libros deben defenderse solos. Si mi libro es recomendado para ser utilizado por alumnos de un liceo, y les resulta a ellos una cosa sumamente latosa, es un riesgo del libro y algo que no se cumplió felizmente. Pero yo estoy seguro que si el libro tiene algún encanto, alguna calidad literaria que resulte atractiva, ellos van a ser sumamente receptivos y su respuesta va a ser generosa. Y la prueba es que en esta visita que yo estoy haciendo a La Victoria, muchos alumnos me expresaron con palabras generosas el gusto que habían tenido en leer esos libros, entonces no puedo decir lo contrario.

¿Por qué el nombre definitivo de "El Cocodrilo Rojo" para una obra que se conoció inicialmente como "Lágrimas de Cocodrilo"?
Mira, porque lo recogí como libro y el título de "Lágrimas de cocodrilo" para todo un libro no me gusta. Me resulta, además de manido, porque lágrimas de cocodrilo es una frase hecha, me resultaba algo como de un humor... que no me gusta; no voy a calificar ese tipo de humor, pero no me gusta. Me gusta que el humor mío permanezca dentro de un ámbito que podemos llamar el humorismo; o sea, algo un poco más sutil que la comicidad abierta completamente, como lo sugiere un título como lágrimas de cocodrilo. Pero lágrimas de cocodrilo tampoco fue el título original de ese cuento, el título original fue "Esquizofrenia", y se editó por primera vez en la revista "Hojas de Calicanto". Pero entonces el título de esquizofrenia vendía demasiado la anécdota, esa división allí entre cocodrilo y Ramón que se advierte en el conjunto del texto. Por eso modifiqué dos veces el título. Pero es un derecho que tiene un autor. De hecho, Julio Garmendia, Rómulo Gallegos y Borges le cambiaron a sus obras varias veces el título, e hicieron numerosas modificaciones en los mismos, y también lo hizo Ramos Sucre, con los textos que publicaba en la prensa. O sea, que uno no tiene que arrepentirse ni avergonzarse de esas cosas.

¿Cuál personaje lo identifica más: Perucho Contreras, Ricardo Azolar o Prudencio González?
No, yo soy Eduardo Liendo (risas). Los personajes son una derivación de nuestras ensoñaciones, de nuestras frustraciones, de nuestras percepciones; pero no somos exactamente esos personajes. Yo no soy Ricardo Azolar porque no he plagiado a nadie, no he matado a nadie; no soy Perucho Contreras porque no soy un oficinista enajenado, y no soy Prudencio porque no soy la sombra de nada. Soy simplemente un escritor que se llama Eduardo Liendo.

Primero publicó "El Cocodrilo Rojo", luego vino "Si yo fuera Pedro Infante". Relatos como "La venganza de Pepe el Toro" y "13" se encuentran presentes en la segunda obra ¿Qué fue primero: Los cuentos o la idea de la novela?
Mira, el cuento 13 es primero, lo que pasa es que (como decía Oswaldo Trejo) yo quería rendir mi novela; entonces tenía que meterle algunas cosas que la hicieran más gorda; y además ya tenía la historia de un burdel perfecta en 13, entonces dije: "¿Qué voy a hacer? No le voy a cambiar el número tampoco, no lo voy a convertir en 17", entonces la metí así como estaba. Ahora lo otro si es más interesante, porque yo había desechado el borrador de "Si yo fuera Pedro Infante" y dije: ¿Qué se puede salvar de aquí? se puede salvar el episodio de la pelea de Pepe el Toro, que por cierto no es la misma de la película, sino una imaginaria, porque es un recuerdo que tiene el personaje que no terminó de ver esa película, y después que había publicado el cuento, por varias razones que serían largas de enumerar aquí, rescaté otra vez el borrador de la novela que ya había desechado. Entonces dije: "Bueno, lo que ya publiqué como cuento también va en la novela" lo que considero también lícito. Recuerdo una frase de Enrique Bernardo Nuñez que decía: "A veces me gustaría tener una segunda versión de la vida como los autores tienen la oportunidad de una segunda versión de sus obras". Eso es lo que hizo Walt Whitman con sus "Hojas de Hierba"; le dio para arriba y para abajo hasta que quedó un libro definitivo. Rómulo Gallegos escribió algo llamado "La Coronela" antes de escribir "Doña Bárbara" que fue una versión más primitiva. García Márquez escribió una cosa llamada: "La Casa Grande" antes de escribir "Cien Años de Soledad", entonces es bueno que él haya superado ese borrador de "La Casa Grande" y haya escrito "Cien Años de Soledad". Es decir, esa es una soberanía que tiene un escritor, porque yo creo que una obra es infinitamente perfectible. Hay argumentos en contra y yo los conozco. Uno de los que opina en contra de esta posición es el doctor Uslar Pietri; él dice que el escritor maduro no tiene por qué enmendarle la plana al escritor más joven. Esa fue una polémica pública que estableció él con Miguel Otero Silva cuando éste, muchos años más tarde, hizo modificaciones a "Fiebre", una novela juvenil.

Para concluir: Una poética urgente del cuento según Liendo.
Yo privilegio algunos elementos, no solamente en el cuento si no en otras formas literarias. La intensidad es importante para mí, y la tensión, con lo cual no estoy descubriendo el agua tibia, esa es una de las virtudes que consideraba Julio Cortázar que debía tener todo cuento. Otro gusto mío, pero ese es un gusto de lector, es la diafanidad, pero entiendo que eso no es generalizable; yo aprecio mucho la diafanidad y considero que todo lo que obstaculice el discurso desde el punto de vista de su capacidad comunicacional es un estorbo para la literatura, con lo cual tampoco descubro el agua tibia, porque de alguna manera lo dijo Borges, que en una época fue ultraísta, su literatura estaba llena de metáforas, y después llegó a la mayor sencillez.

Entrevista a Eduardo Liendo

Esta entrevista a Eduardo Liendo figura en el historial del Editorial Santillana:


Narrador y docente venezolano

Hablar de Eduardo Liendo es hacerlo de las mejores páginas que se han escrito en Venezuela. Con una extensa obra cuentística y novelística, que abarca títulos como “El mago de la cara de vidrio”, “Diario del enano”, “Los platos del diablo” y “El cocodrilo rojo”, entre otros; este caraqueño nacido en 1941 representa una de las mejores opciones para la formación de un lector adolescente. Él también lo fue en su momento y, en plena promoción de su libro “Contraespejismo” (Alfaguara, 2008), celebró la importancia de las letras en el desarrollo integral de las personas.

¿Podría decirnos cuáles fueron los primeros libros que leyó cuando era un niño o adolescente?

De los libros que ocuparon mi niñez en algún momento, conservo todavía una estimulante impresión de dos volúmenes: uno titulado “Cuentos de hadas chinos” y el otro “Historias de dragones”. Ambos estaban hermosamente ilustrados y seguramente animaron mi imaginación. Pero, sobre todo, fui un ávido lector de "suplementos", historias ilustradas de una saga titulada “El caballero del antifaz”. Más tarde leí “Las aventuras de Tom Sawyer”, de Mark Twain; y “Tarzán de los monos”, de E. R. Burroughs. En el liceo le tocó el turno a “Doña Bárbara”, de Rómulo Gallegos, y a los 16 años me topé con una biografía que influyó mucho en mi admiración por la condición de escritor: “Balzac”, de Stefan Zweig.

¿Por qué cree que es importante la literatura para los jóvenes?

Su importancia creo que reside en distintos estímulos, uno de ellos sobre la imaginación del lector que le permiten enriquecer su realidad más cotidiana e inmediata con una ficticia y artística. Al mismo tiempo, puede ser un invalorable medio de conocimiento de la propia condición humana, de los sentimientos, pasiones, situaciones, historias, leyendas y mitos. También es una forma de nutrir y desarrollar el potencial del lenguaje. Los grandes escritores y poetas nos hacen más íntima y cercana la belleza.

¿Alguna vez atisbó el éxito que tendría “El mago de la cara de vidrio” en el público adolescente?

Cuando escribí el “Mago de la cara de vidrio” no tuve presente a un lector de una edad determinada, porque la televisión influye y es observada por todas las personas. Pero supongo que al idear como personaje principal a un maestro de escuela, y padre de un niño y dos adolescentes, su lectura pudo entrar en el espacio de interés de un sector juvenil. También el ingrediente humorístico puede ser un factor atractivo. No creo que ese lector sea más exigente que otros, pero por no estar muy entrenado en la lectura se requiere ganar su atención para ser seducido por el texto. Una vez que esto se logra, puede ser una persona de gran intensidad y afición.

¿Cuál recomendación le daría a los docentes para incentivar el gusto por la lectura?

Es necesario que el propio maestro disfrute y esté convencido de la importancia de la lectura para el crecimiento personal. Leer puede ser una fuente de placer y de "poder". Sólo de este convencimiento surgirán los argumentos para a su vez convencer a sus discípulos de la importancia y significación de la lectura. Supongo que el juicio de la enseñanza de "letra con sangre" no está referido aquí a los viejos métodos de coerción física. Ahora bien, el sentido de obligatoriedad de algunas tareas, de disciplina y seguimiento; es algo que puede ser de mucha utilidad en la formación pedagógica de un lector, siempre y cuando no se transforme en un método coercitivo. Jorge Luis Borges enseña que se escribe para la felicidad, no para la imposición.

¿Qué podrán encontrar lo jóvenes en “Contraespejismo”? ¿Cree que ese título abre puertas para iniciarse en su obra?

Imagino que el tono humorístico y las propuestas sorpresivas de algunos textos breves podrían ser de su interés, cuentos como “El ventrílocuo”, “La valla”, “Desventuras del otro”, “Donde se confirma, bajo juramento, cuáles fueron las auténticas armas utilizadas por el "Caballero de la cara común", “Kabeza de mujer kon sombrero”; quizás tendrían algo que decirles. Pero el lector joven puede ser muy perspicaz, "maduro" e impredecible en sus aficiones. Supongo que por su carácter de "antología" de textos presentes en mis obras novelísticas, “Contraespejismo” es un adecuado acercamiento a mi trabajo literario.

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